La Columna de Raul, Numero Uno

Peronia y la República

Peronia y La República

Hace unos días recordaba el momento en que Graciana Peñafort -apoyando la decisión de Alberto Fernández de no anular el decreto del ex presidente Mauricio Macri que vetaba la mayoría de los artículos de La Ley de Medios- justificaba al presidente argumentando que la ley había perdido vigencia. Para citarla textualmente, Graciana decía que “La Ley de Medios estaba obsoleta”.
¿Cuándo una ley se vuelve obsoleta? ¿Cuándo un texto se vuelve obsoleto? ¿Acaso algunas de las verdades peronistas pronunciadas por Juan Domingo Perón el 17 de octubre de 1950, se han vuelto obsoletas? Me preguntaba. Y debo reconocer que tuve que darle la razón a Graciana. Sí. Su propio creador reconoció en 1973, que una de sus “verdades” debía ser reformulada sin ir más lejos.
El mismísimo Perón decidió actualizar su texto. Pero considero que nunca se le hubiese ocurrido declarar obsoletas todas las Veinte Verdades sólo porque un artículo perdiese vigencia o no fuera lo suficientemente inclusivo. Contextualizando dicho escrito, no se trató solo de una declaración filosófica peronista proscripta sino de la ideología prohibida temporalmente que representaba todo un partido político. No era una ley anulada por un gobierno posterior -elegido por el pueblo-; sino que, la coyuntura histórica del periodo 1950/1973 -gravísima y peligrosa- ameritó repensar sus verdades y modificarlas solo parcialmente, nunca en su totalidad.
FILOSOFÍA
“He afirmado que la República Argentina ha de iniciar una nueva escuela filosófica, pero un tipo de filosofía integral, no aquella a que nos tienen acostumbrados los últimos tiempos.”
La filosofía clásica, dedicada a buscar las preguntas sobre el origen, había sido cuestionada por una nueva corriente de filósofos que exigían ir más allá del pensamiento para interpretar la realidad, a transformarla. Perón no era ajeno aquellas ideas. La filosofía de la “ilustración” francesa que fundamentó la revolución de 1789 y la filosofía marxista, como generadora de la ideología que llevo a la revolución rusa de 1917 constituían la parte oculta de su caja de herramientas, en la construcción del partido justicialista.
En agosto de 1948 el General Perón, ante autoridades de la Unión Sindical Universitaria, expresaba:
“He afirmado que la República Argentina ha de iniciar una nueva escuela filosófica, pero un tipo de filosofía integral, no aquella a que nos tienen acostumbrados los últimos tiempos. Olvidando a los clásicos, la filosofía se ha convertido muchas veces en un instrumento de engaños y divagaciones incontroladas”.
Los conceptos de igualdad entre los hombres y del rol del Estado ya se había enfrentado al de la propiedad privada, en tiempos donde la esclavitud pasó de ser legal, a una práctica encubierta por los poderosos que ahora les pagaban un sueldo y los llamaban sirvientes u obreros pero que continuaban negándose a darles los más mínimos derechos sociales.
Perón entendió la trascendencia de esas ideas como una revolución pacífica y las importó.
Resulta importante entender este entorno incluso respecto del feminismo que, si bien estaba dando sus primeros pasos, las injusticias hacía a las mujeres eran tan comunes como la esclavitud lo fue a lo largo de toda la humanidad, en los años previos a la revolución francesa.
DEMOCRACIA VS. REPÚBLICAS REPRESENTATIVAS
¿Debiéramos declarar que la democracia o su opuesto, las repúblicas representativas, están obsoletas? No. Lo que todos juntos podemos hacer es repensar nuestros sistemas de gobierno.
Por eso cuando alguien se remite a la democracia, cabe preguntarse:
¿Porque en nuestra Constitución original, no aparece la palabra Democracia? Los invito a realizar una búsqueda si no me creen, se van a sorprender.
Nuestra Constitución, como muchos saben, fue una copia de la Constitución de los EE. UU. donde tampoco aparece esta forma de gobierno. La misma que mantuvo Atenas durante 200 años. ¿No conocían la palabra Democracia? Sí, claro que la conocían. El problema es que la elite -Hoy llamada Establishment- se negaba a que fuese el pueblo quien se atribuyese la titularidad del poder verdadero. Consideraban que la Democracia decantaría en Anarquía. Sin embargo, no fue lo que sucedió en Atenas. Por el contrario, durante 200 años fue la cuna de magníficos artistas, arquitectos y filósofos.
A menudo escucho argumentar que la Democracia ateniense era injusta porque existían esclavos. Y sí, como sucedió durante gran parte de 200 años de gobiernos republicanos representativos, a los que llamamos Democracias, a pesar de ser su opuesto. Ni que hablar de los derechos de la mujer, los cuales hace muy pocas décadas se comenzaron a reconocer.
¿Deberíamos declarar que la Democracia o su opuesto, -las repúblicas representativas-, están obsoletas? No. Lo que todos juntos podemos hacer es repensar nuestros sistemas de gobierno. Comenzando por reconocer al referéndum como una herramienta de consulta popular muy poco usual. Y que debiera convertirse en un elemento de control popular ciudadano sobre los representantes.
Porque como decía Perón en su primera verdad:
“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere.”

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