Historias Peronias, Numero Dos

La Historia de la Marchita.

Corria el año 1949. Era exactamente el 17 de Octubre de 1949 cuando el inolvidable Hugo del Carril entonó por primera vez la versión mas popularizada de La Marcha Peronista. Y esta, es la versión mas popularizada, conocida e interpretada de la historia del Peronismo. Es himno, es canción de cancha y es plaza.
Hugo del Carril, fue un productor, director de cine, actor, guionista y cantante argentino. Habia conocido a Eva grabando La Cabalgata del Circo y compartían su vocación popular por el bien común. Cuenta la leyenda que ella fue quien acercó letra y música para interpretar nuestra bandera musical.
Hugo ya era cantante y actor exitoso cuando llega el peronismo y sin embargo plasmó su compromiso y convicciones en defensa de los mas humildes en toda su obra y vida publica. Comenzó a cantar desde muy joven en presentaciones para los vecinos del barrio y cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Mariano Moreno, del cual fue expulsado por falta de asistencia. Del Carril era nieto del sociólogo y creador de la revista “La Pluma”, Orsini Bertani; quien fue exiliado en el Uruguay por su militancia anarquista. De origen socialista, ante la irrupción del peronismo, Hugo del Carril se adhirió al Movimiento porque sostenía que era la versión nacional de aquel mismo socialismo.
Cantó en los más diversos escenarios del país y del resto de América. Su voz interpretó grandes títulos como “Percal”,

“Tiempos viejos”, “Nostalgias”, “Nada más”, “Pobre mi madre querida”, “Sosiego en la noche”, “Buenos Aires”, “Tres esquinas”, entre tantas otras.
Además de cantante y actor, Hugo del Carril incursionó en la dirección. Así, dirigió las películas Historia del 900 (1949), en la que debutó como director, y le siguieron Surcos de sangre (1950), El negro que tenía el alma blanca (1953), La quintrala (1955), Mas allá del olvido (1956) y la famosa Las aguas bajan turbias (1952), que marcó su compromiso social y político. El film relata la vida y explotación a la que eran sometidos los trabajadores de los yerbatales de la Mesopotamia y señalaba la lucha sindical. Los invito a escuchar a nuestra siempre interesante y brillante compañera Ailen Iglesias recorriendo su filmografía en el Episodio II de nuestra aventura radial “Erase una vez en Peronia” por Radio Trend Topic.
Los principales problemas de Hugo llegaron a partir de 1955 con el golpe de Estado; minimizaron su obra y la ocultaron al igual que la de grandes contemporáneos como Leopoldo Marechal. Al producirse la Revolución Libertadora fue detenido durante más de cuarenta días. Sus películas fueron prohibidas. Recuperó la libertad, por falta de cargos, y decidió exiliarse en México.
Hugo del Carril entabló una relación de amistad con el Gral. Perón desde el momento que lo conoció, y así relataba una de sus anécdotas de los encuentros con el líder:
“Un día me llaman para ir a cantar en la Residencia Presidencial. Voy y le digo a Homero Manzi, que ya estaba en sus últimos días: ‘¿Qué canto, Gordo? No puedo ir a cantarles “Mano a mano”’. Manzi me miró con calma, pidió papel y lápiz y me dijo que esperara un rato. Una hora después me entregó dos milongas, como de catorce pies cada una. La primera se llamaba ´Milonga a Perón´ y la otra, ´Milonga a Evita´. Las canté con el ritmo tradicional de la milonga pampeana. A Perón le corrieron las lágrimas…”.
Según el periodista Néstor Pinsón, los antecedentes de la Marcha comienzan en el año 1931 en el club Barracas Central, donde Juan Raimundo Streiff-Garaventa compone la música y Juan Mufarri los versos para una canción que identificara al club. La letra decía:
“Los muchachos de Barracas
todos juntos cantaremos
y al mismo tiempo daremos
un hurra de corazón.
Por esos bravos muchachos
que lucharon con fervor
por defender los colores
de esta gran institución.”.
Esta canción fue sufriendo modificaciones, y a la llegada del peronisno al poder Rafael Lauría y Oscar Ivanisevich escriben la letra que se conoce en la actualidad.
Hugo del Carril alguna vez dijo: “Grabé centenares de tangos, pero hasta que me muera me van a recordar por la marchita…”.

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