La Columna de Raul, Numero Dos

Lo Popular

De las veinte verdades peronistas, la segunda recuerda que el justicialismo «es esencialmente popular» y por eso rechaza a todo «círculo político» que es, por definición, antipopular.
¿Por qué Perón define a un «círculo político» como antipopular?
Como me gusta alterar los órdenes preestablecidos, vamos primero con la última:
Para Perón los círculos políticos eran estáticos, mezquinos, ortodoxos…
¿Perón denostaba a los ortodoxos? Pero si la ortodoxia define aquellos conformes con la doctrina fundamental de un sistema político, filosófico, etc. ¿Perón no defendía una doctrina?
Sí. Pero siempre y cuando esa doctrina esté en franca expansión. Lo que nos lleva a una dicotomía. Ser doctrinario es estar conforme con un sistema. Si estás conforme, no habrá nada que cambiar ya que, así como está, te satisface. Pero Perón define al peronismo como un movimiento. Es decir, algo que no está quieto. ¿Acaso Perón estaba planteando una doctrina elástica, inclusiva de lo que no había sido incluido, receptora de lo que había quedado afuera, capaz de actualizarse continuamente? ¿Querría Perón una doctrina capaz de deconstruirse y ser lo suficientemente hospitalaria como para poder incluir a esos otros que aún no fueron tenidos en cuenta?

Perón comprendió al círculo de la única manera que se lo puede entender: Como una estructura cerrada. Impenetrable. Y para incluir, hay que contar con una estructura abierta a la otredad.
¿Y quiénes son esos otros? ¿Perón lo sabía? Quizás no. Pero sabía que, para trascender, no se puede ser esclavo de una doctrina estática indispuesta a adaptarse a los cambios que una sociedad pudiera plantear en el futuro. Impensable quizás en su tiempo. Como podría ser el matrimonio igualitario o la ley de identidad de género.
Néstor y Cristina entendieron todo.
Y por si no te queda claro: Pensá en el círculo militar. O en el círculo rojo que nos endeudó por cien años.
Vamos ahora, con la respuesta a la primera pregunta:
En la revista “MUNDO PERONISTA” aparecida entre los años 1951 al 1955 hay respuestas interesantes a estas preguntas. (El contenido completo de los 91 ejemplares se pueden ver en http://www.ruinasdigitales.com/mundo-peronista/)
Por ejemplo:
“Evita, nuestra compañera eterna, fue pueblo puro tal como ella lo dijo muchas veces, y lo demostró viviendo y sufriendo por sus “grasitas”. No temió despreciar los halagos de la oligarquía. Todo lo antipopular fue enemigo de la señora Eva Perón. En todos sus discursos señaló su origen humilde, su fe en el pueblo, su desprecio por todo lo que sea antipopular o privilegio oligárquico. Toda su obra es eminentemente popular. La Fundación “Eva Perón” es de los humildes y para los humildes. El Partido Peronista Femenino, por ella creado, está integrado por mujeres humildes.”
¿Acaso en aquellos días, lo popular representaba al pueblo humilde? ¿Y hoy, lo popular no lo representa?
O quizás Perón, gracias a Evita, estaba viendo algo que muchos peronistas, todavía no alcanzamos a visibilizar.
Lo popular no siempre es lo que más le conviene al pueblo. En esta nueva dicotomía podríamos ahondar, en un intento de deconstruir la frase y buscar el fondo, aunque sepamos que toda deconstrucción termina siempre en una paradoja.
¿En qué casos la popularidad se vuelve en contra de quienes la otorgan? ¿Se necesita un permiso para ser popular? ¿Quiénes, sino el pueblo, otorga esa popularidad?
A todos los peronistas nos sale decir, Clarín. Magnetto. Bueno, está bien. No a todas, todos y todes. A algunes. (El resto lo traducen ustedes que están más acostumbrados)
Me acuerdo cuando la cumbia era considerada música de villeros. Hasta que algún DJ de los superricos se le ocurrió incluirla en una fiesta en Punta del Este. Luego fue moda. Y lo que se consideraba despectivamente popular, pasó a ser popularmente masivo. Eso sí estaba bien. A partir de allí, si te gustaba la cumbia, no necesariamente eras un villero. Un cambio social que derramó en los más pobres. ¿Derramó? ¿Por qué me usas palabras neoliberales? ¿Les dio riquezas? ¿Provocó una mejor distribución de los ingresos? ¿Mejoró la calidad de vida de los más postergados?
No. Y las palabras no tienen dueño.

Aunque nos limiten el pensamiento. Pero eso es otro tema.
A ver. (Dos palabras que denotan cierto autoritarismo)
El líder popular les da visibilidad a los más desposeídos. Por un tiempo ser músico y haber vivido en una villa dejó de ser criticado. ¿Era la primera vez que eso pasaba? No, Maradona había logrado lo mismo. Y antes que él…
Podemos entrar en miles de discusiones interpretativas a partir de acá. Por ejemplo, ¿Realmente no mejora la calidad de vida a aquellos villeros, el hecho fáctico de que un ídolo se vuelva popular si sus orígenes muestran una vida de miseria, frío y hambre?
Quizás. Pero depende de cómo se desarrolla la ideología del ídolo. Una lógica (fascista) sostendrá que como la popularidad te vuelve rico, deberías defender a los ricos. O por lo menos dejar de hablar de los pobres. Por pérdida de esa condición. Pero no siempre es así. ¿Entonces? ¿Qué hacen con esas “anomalías” del sistema? Las intentan destruir.
Evita fue un claro ejemplo de cómo se desarrollan los ataques más salvajes de la oligarquía/establishment/superricos hacía los defensores del pueblo. ¿Por qué más salvajes? Porque no podían aceptar el hecho de haberse vuelto popular, sin su permiso.
Es que el Poder Real (Como monárquicamente se autodenominan los poderosos) aceptan que una persona se vuelva popular, si existe una anuencia otorgada por ellos. A veces a ciertos talentos populares que exceden la media. Otras por simple moda. Y en ocasiones, como en el caso de Diego, cuando el talento se vuelve insuperable. Pero en cuanto descubrieron que él no estaba dispuesto a sacrificar su ideología, a cambio de aquella cinta vip que le permitía acceder a una vida de riquezas impensadas, comenzaron los ataques para destruir su imagen y hay que decirlo. En algún punto lo consiguieron. ¿Las herramientas? El periodismo mercenario y el poder judicial, cuasi monárquico, también.
¿Ahora si en lugar de Diego, se trata del bajista de los pibes chorros? (Si es que tienen uno) ¿Qué pasa ahí? Seguramente consigan doblegarlo fácilmente o en cuanto saque los pies del plato, lo desaparecen. Porque desde el periodismo se puede desvanecer a un ídolo, con una palabra mágica: Demonización. Pero con el periodismo y el poder judicial, es probable que puedan desaparecerlo de ese ámbito popular al que había llegado. A veces lo logran totalmente. Otras en forma parcial, dividiendo la opinión del pueblo, si pueden, en dos. Binario puro. Bastante más fácil de conseguir en un pueblo adoctrinado a ver la vida en dos mitades, nada más. Bueno o malo. Santo o pecador.
El establishment cuando se quedó sin dictaduras, se reinventó y comenzó a utilizar con mayor sofisticación lo popular. Hacía mucho que habían aprendido que la mejor manera de doblegar a los que osen dejar entrever que habría que privar a los súper ricos de tanto privilegio injusto, era utilizando, justamente, a quienes iban a ser los beneficiados, si ello se llevara a cabo. ¿Cómo? Muy fácil: Mintiendo.
Por eso la derecha siempre fue peligrosa. Porque cuando no puede matar. Te debilita.
Cristina Kirchner es la dirigente política más importante del país. Una mujer con una inteligencia y un talento estratega insuperable. Su mejor jugada, una de las últimas, claro, amaneció un sábado, cuando anunció el jaque mate a la oposición, en ese momento en el poder. La dirigente política más perseguida del país. Sino del

mundo. Una mujer que ha sido insultada, denostada, acusada y acorralada desde todos los ámbitos de poder mediático judicial posibles.
El lawfare implementado en muchas partes del mundo, definido por la embajada de E.E.U.U. (Donde acuden a despedir el año, entre otros, muchos que se dicen peronistas). Tiene varias victorias en Latinoamérica. Todas ellas contra el pueblo. Imponiendo fascistas en el gobierno, como en Brasil, donde el sistema mediático judicial contó además con el apoyo del legislativo para echar del gobierno a una presidenta por un asunto administrativo y luego asegurándose el triunfo del fascismo, encarceló y proscribió al candidato popular que sacó del hambre a millones de brasileños. O reconociendo a un usurpador como presidente de un país, de un autoproclamado representante popular que no se presenta a una elección, porque pierde. En Bolivia financiando un golpe de estado y el asesinato de cientos de trabajadores. O en Chile donde se sostiene a un asesino que pasará a la historia como el Presidente que mutiló a una generación de jóvenes, dejándolos ciegos.
Pero en Argentina, no pudieron con Cristina.
Y, sin embargo, hay parte del pueblo que todavía se resiste aceptar que ella representa no solo al pueblo. No solo al movimiento que Perón y Evita definieran con la misma astucia e inteligencia que ella puso en práctica. Sino por simple oposición, a todo lo que el poder real, odia.
Porque cuando ellos te odian, es porque estás siendo justo. Porque hay cosas injustas en este mundo, pero los privilegios, son además de injustos, obscenos.
Y pocos son los que se animan a enfrentarlos.
Pero los que no se animan, como dijo Cristina, que se busquen otro laburo.

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