La Columna de Raul, Numero Tres

La Política de los Centennials

A mediados de la década de 1940 Juan Domingo Perón y los sindicatos crean el Partido Laborista, que luego fue denominado Partido Peronista, renombrado posteriormente como Partido Justicialista y en 1949, dos años después de ser sancionada la ley de voto femenino, se incorporó al Partido Peronista Femenino, fundado por Eva Perón e integrado solo por mujeres, que fue disuelto por la dictadura cívico-militar instalada en 1955.
El 5 de agosto de 1964 se crea el Movimiento Revolucionario Peronista (MRP) que en su primer comunicado denunció como “traidores” a los dirigentes del peronismo que negociaban con los funcionarios del gobierno de facto y además de llamar a la lucha armada, clamaron que el peronismo es un “movimiento revolucionario que entronca todas las grandes de la humanidad” y subrayaron los logros del presidente Domingo Perón, además de agregar la falta de una “estructura revolucionaria nacional”.
Sucede que la interrupción del proceso revolucionario peronista, por parte del nefasto golpe reaccionario de 1955, había dejado inconclusa la tarea de liberación. La traición de la burguesía y la burocracia del movimiento impidieron la profundización constante de la acción transformadora que impulsaba Perón y trabaron la construcción del instrumento defensivo del Pueblo: Las milicias obreras armadas por las que tanto bregó Evita y q abrieron el camino al zarpazo oligárquico e imperialista que inauguró el nuevo período ininterrumpido de opresión, persecución y humillación de nuestro Pueblo hasta el presente.
Posteriormente el 13 de octubre de 1967, el MRP se disolvió para fundar las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), junto con el Movimiento de la Juventud Peronista, más conocidos como Montoneros.
Hago esta reseña con el objetivo de ubicar en tiempo y espacio a un movimiento atravesado por la lucha contra los poderes fácticos y la defensa de los derechos de los trabajadores. Una lucha desigual que desembocó, con la muerte de Perón, en una barbarie desatada por la oligarquía antiperonista con el apoyo de la embajada estadounidense, una parte importante del empresariado argentino, con la complicidad del periodismo y el silencio del Poder Judicial: hoy lo reconocemos como la peor dictadura desatada en el país y que dejó como saldo al menos treinta mil argentinos y argentinas víctimas de la detención, violación, tortura, asesinato y su posterior desaparición. Sin contar, además, la venta de bebes nacidos en la clandestinidad de los Centros de Detención militares; muchos de los cuales fueron productos de las reiteradas, habituales y sistematizadas violaciones a sus madres llevadas a cabo por los militares y la policía.
¿Y por qué recordarlo? Porque hoy se habla de grieta con una liviandad que da escalofríos. Como si los miles de muertos y los cientos de empresas beneficiadas por esta última dictadura, (que fue acompañada por el silencio y la complicidad del establishment civil en busca de sus propios beneficios) hoy, no existiesen.
Gracias a esta aclaración, ahora es facil entender a qué tipo de caudillos y círculos politicos se refería Perón en su tercera verdad ¿No? Creo que no hace falta ni siquiera nombrarlos. Pero la siguiente pregunta es: ¿Cómo puede un peronista “que no lo es solo en su nombre” continuar esta lucha, sin armas? Debo reconocer que esta pregunta me resultaba muy difícil de responder. No encontraba forma conciliadora que lograra doblegar a los poderes, que sin miramientos insisten en mantener sus privilegios a costa de la miseria de la mayoría, sin una revolución popular. Entonces, acudí al futuro sin necesidad de viajar en el tiempo. Le pedí ayuda a mi hijo. Thomas es centenial, tiene una claridad que me provoca una mezcla de orgullo por él y lástima por mí. Fue quien me trajo una tarde los videos de Why Democracy para que viéramos juntos; justo el día que una unidad básica en Lomas de Zamora me había invitado a una charla sobre democracia argentina y latinoamericana. Quedé fascinado y le pedí que me acompañara a la charla. La historia resumida es que nos echaron; por orden de una concejala que hoy es diputada. Más allá de nuestra pequeña gran desventura, esto fue lo que Thomás me respondió a las siguientes dos preguntas:

El peronismo es un movimiento en constante actualización, pero forma parte de un único sistema político. ¿Qué cosas debieran cambiar en política para que esta sirva a los intereses del pueblo?

¿Y cuáles debieran cambiar en el peronismo para adaptarse a esta nueva política?
Y les aclaro, sus respuestas me volvieron a sorprender tal y como lo hicieron aquellos videos.
Respuestas centenial:

En mi opinión para que la política mejore hay varios puntos: El primero es evitar la corrupción sistemática que atormenta a la Argentina, y debe incluir que todos los gastos y retribuciones del Estado deben ser de conocimiento público para todos los ciudadanos y de fácil acceso para chequearlos. Eso incluye: sueldos públicos, gastos en obras, dinero efectivamente a educación, salud, investigación (no solo el presupuesto asignado), recaudaciones, y un sinfín de etcétera, es decir TODO. Así como también una justificación de donde salió la retribución y para qué será destinada.
El segundo es que aquel que esté a cargo de un cargo político de envergadura, habiendo sido electo, no puede designar a sus familiares, ni cercanos ni lejanos, en otros cargos.
El tercero es que la mayoría de cargos políticos no deben superar el sueldo PROMEDIO del país.
El cuarto: hay que establecer un sistema de sanción para aquellos que no cumplan con lo prometido en campaña.
Quinto: se tiene que establecer el gabinete y mas fundamentalmente los ministerios neurálgicos (Ministro de Economía, Desarrollo Productivo, Educación, Obras Públicas, Interior, etc.) antes de ser electos.
Y por último, la justicia no funciona en este país, necesitamos una reforma judicial drástica YA.
consideró que los cambios generales urgentes eran los siguientes:
Los cargos políticos deben desempeñarse como su naturaleza lo implica: no pueden ser más que representantes del pueblo (se debe hacer mucho hincapié en eso desde el gobierno): ninguno puede tener más poder que el que se le designa. En caso de hacerlo, debe ser sancionado.
La última decisión sobre una nueva ley o modificación de ella, tiene que tenerla siempre el pueblo por medio de plebiscitos. Rousseau decía “una ley no es ley, a menos que todos participemos en hacerla”.
Los protocolos ante un abusador de mujeres deben cambiar por completo. No previenen, no son eficientes, actúan siempre tarde, incluso con miles de pruebas y denuncias previas.
Las denuncias de acoso callejero y abuso en general, deberían ser mucho más sencillas de realizar que una denuncia normal; sin que sean necesarias las horas infinitas de esperas: con la evidencia necesaria constatada, el organismo debería actuar inmediatamente.
Los protocolos contra abusos de menores en sus casas deben también cambiar drásticamente, no son eficaces y no funcionan. Así como también establecer un control del entorno donde viven los menores que asisten a las escuelas públicas y no logran promocionar (principalmente en la primaria).
Es necesaria la existencia de un organismo público que se encargue de buscar trabajo de carácter PRIVADO, con las características que los desempleados necesiten. Muchas personas, ciegas, con síndrome de Down, ex presos o con cualquier tipo de discapacidad se encuentran sin un puesto de trabajo y son discriminados con excusas muy mediocres. Si el Estado se encargara de conseguir el puesto, el ente privado no podría negarse ante una discapacidad con una de sus excusas baratas.
Existe una necesidad fundada de establecer un control en la información, penando aquellos que divulguen información falsa, utilicen de manera abusiva clickbaits, para los que nieguen o ninguneen hechos que atormentaron a nuestra sociedad y que poseen minimamente caracter de tragedia en público (por ejemplo es insostenible que Eduardo Feinmann diga libremente en un programa que ven millones de personas “ahora si son 30.000”, eso debe estar penado. Recordemos que en si en Alemania negás el holocausto VAS PRESO), entre otras aberraciones periodísticas.
El final de un plan económico debe tener siempre como objetivo reducir el gasto público, con conciencia y sin realizar abusos sobre los ciudadanos; esto significa que, un plan económico que aumente el mismo, debe estar justificado tambien, por ejemplo, algo que a largo plazo terminara incentivando la industria privada. Lo mismo aplicará para un plan de reducción de gasto público, debe estar justificado con una explicación de por qué no afectara drásticamente a la sociedad.
Para mi segunda pregunta, su respuesta fue igual de detallada; en cuanto a lo al peronismo se refiere, hay que dejar de encasillarnos; da igual si te consideras peronista, kirchnerista, macrista, todas esas etiquetas deberían estar en segundo plano. Somos todos ciudadanos de un país que tiene un millón de problemas, enfoquémonos en cómo solucionarlos. Quedarnos en las peleas internas y externas entre los politicos, solamente genera distinciones que no ayudan para nada a mejorar cualquier situación que estemos pasando. Simplemente hay que establecer qué problemas tenemos, cómo creemos que podemos solucionarlos y con la ayuda de expertos diseñar planes para eso.
Aclaró, también, que todo lo que dijo sobre los cambios anteriores son generalidades y no se consideraba capacitado o con conocimiento necesario para diseñar un plan de gobernabilidad o delinear un proyecto de pais.
Muchas de las ideas de Thomás pueden sonar improbables, utópicas cuando no imposibles. Sobre todo, cuando “sueña” con una sociedad donde las ideologías no la dividan. Una suerte de partido único con un solo objetivo, es del mejoramiento del bienestar general.
Sin embargo, de eso trataba la democracia definida en Atenas en el 935 a.c. por los griegos, que duró 200 años.

Raúl Livon

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