La Columna de Raul, Numero Tres

Mejor es Hablar

Yo creo que cuando Perón habla de Caudillos se refiere a la parte armada. En aquellos días había ciertos sectores del peronismo que tenían esas tendencias. Y hasta hace no mucho tiempo, las elecciones internas del peronismo eran bastante conflictivas. Había armas de por medio inclusive (recordemos Ezeiza y el tiroteo).
Quizás Perón se refería a eso. Y cuando habla de Movimiento, es porque el peronismo es un sistema político que no es estático, está todo el tiempo actualizándose. Un círculo es algo cerrado. Y cuando habla de Movimiento lo que él quiere decir, a mi entender, es que no sea un círculo, algo que no genere
impenetrabilidad. Por el contrario, que sea algo abierto que se vaya nutriendo de lo que la sociedad vaya marcando como necesario. Tengamos en cuenta que este es un país presidencialista. La figura del presidente es muy importante, no es como en las democracias en donde convive la monarquía con un Primer Ministro, o Italia en donde conviven las dos figuras, pero el presidente no corta ni pincha. En Argentina la imagen del presidente es quien baja la línea porque de algún modo somos verticalistas.
El peronismo no es la excepción. Todos los partidos son verticalistas. Hablando de lo popular, si nos acercamos a una unidad básica, si el pueblo se acerca a una unidad básica (el pueblo que o está interesado en tener un cargo) se encuentra con que hay que cumplir órdenes, que no hay espacio para el debate. E incluso ahí están las figuras verticales que atraviesan todo.
De algún modo, el Movimiento quizás no era lo que pensaba Perón. Pero hoy en día, si reinterpretamos a Perón, lo importante sería democratizar esos espacios para que la ciudadanía más allá de aspirar a un cargo tenga la posibilidad de debatir y pensar en acercarse a esos espacios. Incluso que las unidades básicas salgan a los barrios, a buscar la gente y a poder debatir con ellos sobre determinas temas.
Creo además, que la sumatoria de frentes, resta. Si miramos al partido opositor podemos ver que tienen un solo nombre. No hay 20 organizaciones sino uno solo que cambia el nombre. Me parece que hay que adaptarse a los tiempos y pensar en nombres nuevos si fuera necesario ya que venimos de años de ser el blanco de diversos ataques. Pero no 20 diferentes.
Antes del dogma, antes de la identidad, lo importante es tener coincidencias con el tiempo y el pueblo en general. El gobierno de Cristina marcó esa diferencia. Las leyes de Identidad de Género y Matrimonio Igualitario, Perón no se las hubiese imaginado. Por eso es importante que un partido político sea el lugar en donde el ciudadano se identifique. Después vienen el dogma, la historia y las fechas… y la posteridad.

Raul Livon

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