Los Peronios dicen, Numero Cuatro

Los Peronios Dicen #4

Definiciones Sobre Niñez
@PaulaRush15

Se puede definir a la infancia o niñez cómo la época en qué los niños tienen que estar en la escuela y en los lugares de esparcimiento, también como el tiempo en que deben crecer fuertes y seguros de sí mismos y recibir el amor y contención de su familia y de la comunidad de adultos. Es una época en qué los niños deben vivir sin miedos, seguros frente a la violencia, protegidos contra el maltrato y la explotación.
Entonces, la niñez es más que un período de tiempo entre el nacimiento y la edad adulta; entendida de esta manera, es un estado y la condición y calidad de vida del niño o niña durante esos años. La convención sobre los Derechos del niño estableció lo siguiente:
Definió la infancia como un espacio separado de la edad adulta y reconoció que lo que resulta apropiado para los adultos puede no ser adecuado para la niñez.
Exhortó a los gobiernos a qué proporcionen asistencia material y apoyo a las familias y eviten la separación de los niños y sus familias.
Reconoció que los niños son titulares de sus propios derechos y por lo tanto no son receptores pasivos de la caridad, si no protagonistas con la facultad para participar en su propio desarrollo.
Convencidos de que aún quedaba mucho por hacer en cuanto a la infancia,varios gobiernos aprobaron de manera unánime nuevas metas con plazos fijos, entre ellas:
Promover el mejor comienzo en la vida y una buena salud para los niños.
Ofrecer una educación de calidad.
Proteger a los niños contra los malos tratos, la explotación yla violencia.
Estos compromisos se reflejaron en un nuevo pacto internacional: Un mundo apropiado para los niños.
En torno a estos tratados internacionales Argentina diseño planes sociales y educativos con miras a cumplir éstas metas.
En este contexto es que se diseña el Programa de educación sexual íntegral (ESI). El mismo es concebido como un derecho de los niños, niñas y adolescentes de todas las escuelas del país en sus tres niveles, tanto si son privadas o públicas, laicas o religiosas.
Este derecho obliga al Estado nacional y a los Estados provinciales a garantizar su acceso. Esto se estableció en la ley nacional 26150 que desde su sanción en el año 2006, crea el programa de educación sexual integral para su implementación.
ESI no es una materia, es parte de un proyecto educativo que vincula la escuela, con los centros de salud, las familias y las organizaciones sociales. Sus contenidos se corresponden con diferentes áreas y disciplinas y responden a distintas etapas del desarrollo de los niños y adolescentes, en dónde también son tenidas en cuenta situaciones de la vida diaria del aula y la escuela y sus formas de organización.
La posibilidad de construir un espacio de aprendizaje y encarar la sexualidad con una mirada integral, se vincula con las oportunidades que este espacio puede brindar a los niños para que sientan confianza y se involucren en el proceso.
Con la puesta en marcha de este derecho, los niños serán privilegiados en la Argentina que se está reconstruyendo, tras años de desidia y destrucción que dejó la peste amarilla.
Si bien el año 2020 fue un año dónde no se pudo hacer demasiado, el Estado estuvo presente y llegó a los niños mediante la AUH, la tarjeta alimentaria, el IFE y principalmente cuidando la salud de cada uno.
Los que entendemos que la Patria es el otro, que nadie se salva solo y que lo que le hace bien al otro, me hace bien a mí, vemos que reconstruir los lazos y velar y proteger los derechos de los niños no será una tarea ardua, y ellos mismos se sentirán privilegiados, al igual que nosotros. Porque todos somos uno y porque los niños son las semillas de la sociedad de mañana.


Paula Rush –

Les Uniques
@leocap76

Quizás uds eran muy chicos y no lo vivieron. Quizás ningún medio hegemónico se los contó. O quizás era algo tan natural y cotidiano, que costó darse cuenta de los logros; no de aquellos logros no logrados que no supimos lograr como describió Macri a su gobierno.
Hasta diciembre del 2015, hubo un gobierno que brego y logró que les más pequeños estuvieran cuidades. Existió un aumento notable en el presupuesto en Educación, un plan Progresar, Conectar Igualdad, un plan de Vacunación, considerado como uno de los mejores del mundo. Aún con la Asignación Universal por Hijo no alcanzó para sacar a todes les niñez de la pobreza. Pero nadie, aún aquellos que están en contra y denigran a un gobierno Kirchnerista, Peronista, Nacional y Popular, llamándolo populista, pueden tapar el sol con la mano… Íbamos por el buen camino pero pasaron cosas: cuatro años de Pandemia Macrista… Y todo se fue al demonio. Les niñez, nuestro futuro, perdieron toda oportunidad de tener educación pública y salud pública, no hay vacantes en CABA, por ejemplo, dejaron vencer vacunas, hubo un brote de sarampión, etc. 
Hoy, tras casi un año de pandemia Covid 19, vemos un aumento de la pobreza entre nuestres niñes, un aumento que viene in crescendo, pero que va a cambiar porque se están activando mecanismos para que, nuevamente, les niñes sean les priviligiades. Queda mucho por hacer pero vamos poniendo en pie un país dónde les niñes puedan crecer y aprender como les corresponde.
Para un Peronista siempre les niñes deben ser les priviligiades. Deben crecer, educarse, divertirse, curarse y, por sobretodo, con una buena alimentación. Como Peronistas debemos hacerlo posible.
Elles son nuestro futuro. Depende de nosotres, el país que les dejamos y como entregarles las herramientas para que hagan un país aún mejor.


Leo Carabajal

Genocidio educativo
@adrianccorbella

Es cada vez más común leer y escuchar opiniones de gente que habla sobre temas acerca de los cuales toca de oído, y sin saber nada de música. Quizás lo más notorio en el recién terminado 2020 fueron sesudas explicaciones acerca de cómo enfrentar la pandemia emitidas por economistas neoliberales. Si bien no es el tema de esta nota, sabemos que los neoliberales se sienten portadores de la verdad final de la historia humana, por lo que se atreven a todo: te opinan de salud, educación o ingeniería con la misma autoridad y precisión con la que hablan de economía –de la que tampoco entienden demasiado, hay que decirlo-.
Hemos tenido que leer expresiones realmente curiosas, como “año perdido”, “genocidio educativo”, o genios afirmando que “las escuelas no están funcionando”, en un año que fue realmente una pesadilla para los docentes y estudiantes de todos los niveles.
Obviamente, hubiera sido más productivo un año “normal” con las escuelas funcionando como siempre. Pero vivimos en un año de pandemia que afectó a todo el mundo y descalabró a las sociedades de todos los países. Cada país adoptó las medidas que le parecieron apropiadas, con éxito diverso. Casi todos adoptaron en algún momento cuarentenas más o menos estrictas, y dentro de ese contexto las instituciones educativas fueron un problema universal, debido a que concentran una gran cantidad de alumnos en un espacio cerrado, pequeño y mal ventilado.
A Argentina le fue bastante bien en la primera etapa de cuarentena estricta, pero los resultados se fueron deteriorando en la medida en que esa cuarentena se fue flexibilizando. Sobre fines del año, y a pesar de las múltiples flexibilizaciones, los números fueron mejorando, pero desde hace algunos días parece que estuviéramos de nuevo en una aceleración de la curva de contagios. Una aceleración que está encendiendo algunas luces rojas, porque coincide con la aparición en Europa de una segunda cepa del Covid, más contagiosa.
Algunos países que fueron tomados como ejemplos por los que no apoyaban la estrategia del gobierno argentino, terminaron luego en el desastre. A veces se tomaron como ejemplo países muy distintos, se compararon peras con dinosaurios: Nueva Zelanda es un país del tamaño y población de Córdoba, son dos islas flotando en medio de la nada, cuya ciudad más grande tiene poco más de un millón de habitantes, siendo la metrópoli más cercana Sydney, ubicada en Australia, a miles de kilómetros de mar de distancia. Es muy difícil compararlo con Argentina, que tiene un mega núcleo urbano que arranca en los suburbios sureños de La Plata y se extiende hasta el Delta del Paraná, y que se continúa, con algunas áreas rurales intercaladas, hasta Rosario. Pero un denominador común a casi todos los países, fue el enorme riesgo representado por los establecimientos educativos, por el propio diseño arquitectónico de los establecimientos escolares, y el poco cuidado que a veces tienen los alumnos en este tipo de cuestiones. Fueron muchos los casos de países que retomaron la actividad escolar para luego tener que suspenderla de nuevo.
En el caso argentino, el tema escolar se ve complicado por una característica única de nuestro sistema educativo: el docente taxi.
Hay países donde cada docente trabaja en una sola escuela, que se ubica cerca de su casa. En cambio en Argentina los docentes trabajamos en diversas escuelas (2, 3 ,4, 5 o más), ubicadas en barrios distintos, a veces en distritos distintos (CABA y PBA). Los docentes taxis argentinos (la mayoría tiene esa condición) son la pesadilla de los epidemiólogos. Tienen una capacidad de transmisión del virus realmente escalofriante.
Respecto al año escolar terminado, fue un ciclo dominado por el esfuerzo y la incertidumbre. Cuando empezó la cuarentena, so sabíamos si iba a durar una semana, un mes o un año. Los docentes tuvieron que aprender a usar una serie de herramientas y plataformas que no les eran habituales, a veces que les eran totalmente desconocidas (Zoom, meet, classroom, acadeu, edmodo, wasap y tantas otras), acondicionar un espacio de trabajo en su vivienda, disponer del equipamiento necesario, e irse adaptando a las soluciones provisorias, siempre efímeras, que iban adoptando los directivos de los colegios y las autoridades educativas. La sensación de que el trabajo realizado, que estaba bien hoy, podía estar mal mañana cuando llegaran nuevas directivas del ministerio y de los supervisores, fue continua. Y no era una sicosis, fue un problema real. Todo podía cambiarse sobre la marcha, y cualquier decisión, por más descabellada que pareciera hoy, podía ser la orden que se recibiera mañana. Las instrucciones entraban por todos lados, mail, plataformas, wasap, a cualquier hora y en cualquier día, y a veces uno se encontraba atendiendo en simultáneo a tres o cuatro colegios.
Los alumnos vivieron la misma pesadilla, sin saber cuánto iba a durar el sistema no presencial, cómo se iba a evaluar, y cómo acceder a una máquina o a una conectividad que en muchos casos no existían en sus casas, o que debían compartirse con padres y hermanitos. También fueron muy negativas las noticias mal explicadas o mal intencionadas, como cuando en agosto varios medios anunciaron con bombos y platillos que “no iba a repetir nadie” –una media verdad muy alejada de lo que realmente se iba a hacer, pero que hizo mucho daño-.
Es evidente que el ciclo lectivo iniciado en 2020 no va a ser el mejor de la historia escolar de nadie. Fue una etapa en la que si bien los docentes trabajaron por momentos 24/7, porque los horarios dejaron de tener sentido, se vivió una incertidumbre absoluta, y hubo una incómoda y continua sensación de “hacer camino al andar”, de estar siempre improvisando.
Los estudiantes -los que podían conectarse, que no eran todos- hicieron lo mejor que pudieron, padeciendo similares dificultades, a las que se sumaron los efectos psicológicos de un aislamiento al que no están acostumbrados.
Pero es imposible decir, de buena fe, que las escuelas no funcionaron. Funcionaron muy activamente, pero de una manera no tradicional.
En unas pocas semanas empieza el ciclo escolar 2021, y a decir verdad la incertidumbre continúa, porque por un lado ha empezado la vacunación, pero por el otro todos los números de la pandemia se están complicando. Esperemos que las autoridades educativas hayan capitalizado la experiencia, local e internacional. Las escuelas han sido un problema en todos lados durante esta pandemia. Nuestro sistema educativo, donde los docentes trabajan en múltiples escuelas, es el más peligroso del mundo en medio de una situación sanitaria como la que vivimos. Un regreso apresurado e irreflexivo a la presencialidad, sin tomar los recaudos del caso, podría conducir a un desastre.

Adrián Corbella

Abriendo Ideas

Todo niño necesita ser aceptado. A partir de allí se puede establecer un vínculo que va a ir creciendo y desarrollándose de manera positiva. La aprobación implica que este niño sea tomado en cuenta por otro adulto (o quién se ocupe de él). Implica que se satisfagan sus necesidades vitales de alimento y abrigo pero también que se tomen en cuenta sus necesidades emocionales, tan importantes como el alimento y abrigo.
Por ejemplo, que se le hable. Que se le anticipen los actos, se le cuente acerca de los hechos a realizar. Implica que se lo incluya a través de la comunicación. Implica que se promueva el desarrollo de sus capacidades cognitivas a través del descubrimiento y la estimulación.
El niño necesita de un adulto estable, con actitud positiva hacia él, que le permita construir un vínculo firme y sólido. Alguien que lo incluya en otros subsistemas, de tal manera que pase a formar parte de distintos grupos sociales. Un adulto que ayude a reconocer las crisis de la vida como etapas pasajeras y promotoras del crecimiento.
¿Qué significa pensar a un niño en la escuela? Que haya vacantes, primero y principal. Que tenga posibilidad de escolarizarse en una escuela pública y gratuita. Porque en Argentina es un derecho.

Docente anónima

Dejar una respuesta