Charlas en La Nube, Numero Cuatro

RompeCabezas

Creemos que en principio los privilegios son algo que van mutando de acuerdo a las épocas. Lo que en un principio es un privilegio luego deja de serlo porque se hace popular. Cuando algo se hace popular los que tienen los privilegios los pierden. Y ahí está el juego constante entre quienes queremos que no existan privilegios y todo sea popular, igualitario, y los que luchan por mantener esos privilegios. Porque cuanto más privilegios tengan, mejor es.
El problema es que cada privilegio es un derecho menos en el Pueblo. Y lo que hay que hacer es dejar de naturalizar el privilegio. Venimos de una historia de naturalización de los privilegios y convivimos con eso como si estuviese bien. No hablo de los privilegios que hoy podrían ser un yate o un avión privado. Hablamos de comer, por ejemplo. Hay gente para la cual comer todos los días es un privilegio.
Cuando Perón habla de los privilegios y el niño me dan ganas de volver a repensarlo. El niño es un gran excluído en lo que la sociedad define como “la verdad”. ¿Por qué un gran excluído? Porque tiene comportamientos infantiles y eso está visto como algo que falta. “Le falta crecer”, “le falta evolucionar”, “es un infante”.
Hay diputados que han votado en contra de que voten los chicos de 16 años pero sí los utilizaban en sus campos como mano de obra barata. Y sin embargo discuten la baja de la edad de la imputabilidad. Creo que incluso la filosofía, que normalmente va por esos lugares incómodos y trata de indagar en las cosas que uno tiene incorporado como certezas para deconstruírlas y dejar en claro que no hay verdades.
Perón no dijo que hay una única verdad, porque el problema está ahí. Perón habló de 20 verdades. Y la Verdad 12 tiene que ver con los privilegios y el niño en el sentido de que el niño es quien tiene más libertad. El niño, que está identificado como una persona que no tiene voz, o que no está capacitado para hablar porque si habla “se lo adoctrinó”.
Muchas veces se habla de que la forma de evitar que los niños delincan es con la educación. ¿Qué hace la educación? Te mete adentro de una caja, y te estructura de una determinada manera para que vos cumplas con ciertos preceptos que el mercado necesita. Sarmiento diría que nos civiliza, pero bueno…así les fue a los pueblos originarios.
Perón hace un juego de palabras porque justamente los privilegios siempre fueron de los más ricos y antes de los monarcas. Venímos de años y años de una civilización domesticada que aceptó que el poder eran unos pocos y los demás eran plebeyos y no esclavos. Y esto es una historia muy reciente. Y esa es una lucha continua, que aún no se termina. Y el juego de palabras de Perón apunta a plantear que los niños son los que tiene que enseñar cómo salir del atolladero en el que se convirtió la vida, en donde el ser humano continuamente está luchando contra el que lo domina.
Muchas veces se nos acusa de adoctrinar a los niños cuando en todo acto educativo existe un adoctrinamiento. No puede uno dejar de lado lo que piensa cuando enseña. Ni cuando cría a un hije. Nosotros somos adoctrinados desde el inicio con la gramática, con el lenguaje, con la palabra y el texto.
Hay una pata importante en “el privilegio” que tiene que ver con el derecho al niñe al entretenimiento. Pero tampoco hay que olvidar que la deuda de la humanidad con la infancia es que no los incluímos. No les damos una calificación de otro. Los niñes están para crecer, para jugar, como si el juego no terminara siendo lo que más sentimentalmente nos llega. ¿Quiénes son nuestros ídolos muchas veces? Los que juegan.
Al mismo tiempo hay que entender que no es lo mismo la intencionalidad de la década del 40, en donde estaba todo por hacerse en cuestión de derechos, y la mecánica de la disponibilidad del peronismo, de Eva, de la Fundación, del artículo 37 de esa constitución omitida en la historia (la del año 1949, que habla de los derechos del trabajador, de la familia y de la ancianidad). Y es en esa etapa que el niñe comienza a ser reconocido. Porque ese niñe que trabajaba (en muchos casos) puede entender que existe el mar. Puede ver que su delantal es blanco como el del resto de sus compañeros. Antes no tenía y carecía de útiles. Y dependía de una dádiva, de una ropita para que el chiquito fuera a la escuela.
Ojalá nunca más hagamos sentir a un niñe que no tiene los mismos privilegios que otros, que está obligado a alcanzar el éxito que esa falta de privilegios se lo coarta. Que esa falta de privilegios no exista más.

Extracto de la columna radial compartida por
Sol DiDomenico @soldidomenico
Raul Livon @rlivon
Carlos Villar
En episodio III – “Erase una vez en Peronia” por www.radiotrendtopic.com.ar

  1. Gabriela

    Compañeros
    Existe la justicia social?

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