Numero Seis, Twittere Invitade

La Endemia

En el año 1946, cuando Perón asumió su primera presidencia, era impensado tener dos trabajos. Tal era el índice de pleno empleo, que con trabajar en un solo lugar era suficiente para mantenimiento, bienestar y diversión. Y no lo digo yo, lo dice Félix Luna que no tenía un pelo de peronista, en su obra “Perón y su tiempo Tomo 1- La Argentina era una fiesta”, ed. Sudamericana, año 1984.
Sin embargo, no era una situación nueva o generada con espontaneidad en aquel año de 1946; era un proceso de recomposición del status general de los trabajadores, a través de leyes que edificaron la justicia social a partir de noviembre de 1943, cuando el entonces Coronel Perón se hace cargo de una oficina olvidada por todos los gobiernos: el Departamento Nacional del Trabajo. Cuando el joven Coronel comienza su labor, eleva su rango a Secretaría, la que pasa a denominarse Secretaría de Trabajo y Previsión, en cuyo despacho diseñó Perón nuevas normas para la dignificación del trabajo y los trabajadores; despacho que luego fue ocupado por la Fundación Eva Perón en 1948, con Evita dirigiendo todo.
Por eso, no fue una retórica hueca el contenido conceptual de las 20 Verdades Peronistas, que fueron pronuncias solemnemente por el General Perón el 17 de octubre de 1950, en el histórico balcón de la Casa Rosada. Entre ellas, hoy nos interesan las Verdades Nº 4 y 5, que enuncian:
“No existe para el peronismo más que una sola clase de personas: los que trabajan.”- Verdad 4
“En la nueva Argentina de Perón, el trabajo es un derecho que crea la dignidad del Hombre y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume”- Verdad 5
En efecto, con la promoción de la industria liviana, se generaron además innumerables puestos de trabajo, como así también en el rubro construcción, construyendo –en promedio- “una casa cada 8 minutos”, en todo el país, según detalla Enrique Pavón Pereyra en “Perón, el Hombre del Destino, fascículo 18”. Luego de la crisis agro-ganadera de 1951, el poder adquisitivo del peso argentino tuvo una caída importante. No obstante ello, cuando el gobierno peronista fue derrocado en 1955, aún entonces los sueldos eran altos y el trabajo pleno. Tras la toma del poder por parte de la autodenominada Revolución Libertadora, la economía se tornó inmanejable y, de esta suerte, se retornó a las recetas recesivas impuestas por los acreedores de turno. Y en ese ritmo de endeudamiento y receso, se produjeron cierres de fábricas, frigoríficos y cesantías en la administración pública.
Cuando el FREJULI se hizo cargo del gobierno en mayo de 1973, el trabajo era un bien escaso, con bajos sueldos. Entonces sí se necesitaba salir “a parar la olla” con más de un trabajo. El proceso institucional inestable hizo que los esfuerzos de Perón, presidente por tercera vez, por elevar los salarios y el nivel de vida de las clases más vulnerables, fuera insuficiente, por falta de conclusión en el Plan Trienal. Por el contrario, la irrupción del partido militar nuevamente el 24 de marzo de 1976, con su consecuente programa neoliberal, hizo que la falta de trabajo se hiciera endémica.
Luego de esta apretada reseña histórica, debemos propender a que desde el gobierno popular se instaure nuevamente la justicia social plena, para todos absolutamente. Que lo sea para mujeres, varones, transgénero, etc., que otra vez se convierta en un valor como fue puesto en las 4º y 5º Verdades peronistas. Pero sin duda, la precarización del trabajo es parte de los males endémicos aludidos, la falta de blanqueo de los trabajadores, que conlleva a una explotación descarada del ser humano, como marioneta útil a los intereses mezquinos de una patronal cada vez más envalentonada con sus privilegios, que pretende ganar y solo ganar, alentada por los estropicios sociales perpetrados por el macrismo en los años 2015-2019.
La pandemia ha provocado una parálisis en cuanto a planificación de la renovación y activación del aparato productivo del trabajo. Por eso, el desafío es hacerlo a pesar de este imponderable. Porque si no lo hace el peronismo, no lo hará nadie.

@lordtamerlan

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