Editorial, Numero Siete

El Futuro ya Llegó

Todos los días Erase Una Vez en Peronia nos cambia las reglas. La vorágine del día a día, de un trabajo hecho con amor, nos lleva más tiempo del que quisiéramos, del que disponemos; nos pone en situaciones de exigencia que uno no esperaba. Intentando aliviar ese estrés y para que ustedes puedan disfrutar el material sin nuestras corridas editoriales, nuestras revistas van a ser quincenales a partir de ahora. Por lo cual nos proponemos un nuevo desafío: no solo articulamos una verdad, sino que articulamos dos por revista. Tenganme fe. Les prometo que todo tiene sentido.
Las dos verdades que nos ocupan esta vez, tienen un par de hilos conductores comunes que tienen que ver con la manera con la que nos relacionamos con el trabajo. ¿Para qué trabajamos? ¿De qué trabajamos? ¿Qué pensamos de nuestros trabajos? Los invito a cuestionarse lo siguiente: ¿La política es un trabajo?¿Qué clase de trabajo? ¿Por qué se es político? ¿Con qué fin? Para el compañero Perón la política es solo un medio para el bien de la patria, que articula en dos ejes. La felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.
En el primer eje podríamos analizar cuál es realmente la felicidad de sus hijos. Cómo conseguirla. Dónde buscarla. En dónde radica la felicidad del pueblo. Esas son preguntas profundas que nosotros como individuos no podemos responder globalmente; la felicidad de cada uno pasa por lugares distintos.
Podemos pensar que en la lectura de Perón la felicidad radica en la visión de Maslow y su pirámide de necesidades satisfechas. Primero necesitamos tener satisfechas nuestras necesidades fisiológicas (como comer y un buen descanso), luego aspiramos a la seguridad (física, laboral, social, etc) para luego pasar a las sociales (pertenencia a un grupo), reconocimiento (respeto, éxito) y terminamos en la autorrealización, que incluye la moralidad y la resolución de conflictos de las anteriores de manera efectiva.
Pues bien, a mi me cuesta entender porqué en Argentina nunca podemos pasar del principio de la pirámide. Menos que menos podemos hablar de la cima. Todavía creemos que satisfaciendo la base, podremos llegar a la cúspide para todos los habitantes del suelo argentino. Todavía queremos creer que la solución es trabajar más; que quien no tiene lo demás es porque “no trabaja lo suficiente; no se esfuerza o no tiene el privilegio del trabajo”. Tenemos tan internalizado el concepto de meritocracia que creemos que la dignidad se sigue encontrando en producir, por lo menos lo que se consume. En un concepto de tercera posición; insertar el concepto socialista de producir para satisfacer por lo menos las propias necesidades en un modelo capitalista de oferta y demanda.
Lamento ser portadora de malas noticias. Como un cuervo nietzscheano parado en el cincel de la puerta del capitalismo, me atrevo a decir “la dignidad en el trabajo ha muerto” o peor aún “el capitalismo está muriendo”. Y si el trabajo está muriendo, ¿La política también? Creo fervientemente en el concepto griego de crisis, la crisis es separar lo bueno de lo malo y elegir con qué quedarse. Es el momento de hacerlo. Es el momento de repensarnos. Los invito a que lo hagamos juntos en un número de Erase Una Vez en Peronia un poco apocalíptico, pero les prometo que, después de estas páginas, saldremos mejores.

@soldidomenico

  1. Amelina

    Hello Peronios. Great job. I did not anticipate this. This is a splendid story. Thanks!
    Amelina Lunnete

  2. Birna Sprats

    Thanks so much for the blog post. Thanks Again. Great.
    Birma

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